Reportaje a Ricardo en su casa...
RICARDO IORIO
EL LÍDER DE ALMAFUERTE ES UN TIPO APASIONADO, CONTRADICTORIO Y SALVAJE. CADA VEZ QUE ABRE LA BOCA RICARDO IORIO CRISPA.
Por Fernando Sanchez y Miguel Mora
VILLA DEVOTO ESTA CRUZADO POR decenas de pasajes, callejuelas angostas de no más de dos cuadras de extensión. Sobre uno de esos tantos pasajes, una casa con ladrillos a la vista tiene la puerta abierta. Antes de que lleguemos a preguntar por el dueño de casa, Ricardo Iorio chista desde la esquina. Viene a paso lento: de una mano lleva a Sofía, su hija de 3 años; en la otra, una bolsa con botellas de cerveza. El líder de Almafuerte está vestido igual que en el video de “A vos amigo”; tiene puesta una remera de algodón roja sin mangas y un ajetreado jean negro. “Los quería recibir en casa, pero como están limpiando, es un quilombo; mejor vamos a otro lado.” La voz eternamente disfónica; la cresta punk; los modales de papá compinche. Cuesta asociar esta imagen paternal y bonachona con la personalidad hosca e intransigente que mostró hace unos días en dos frenéticas presentaciones en el Showcenter de Haedo, al oeste del Gran Bue nos Aires. Allí, en una sala felizmente refrigerada, entre puestos de pochoclo, juegos de kermés y merchandising de Gilda, unos mil doscientos fanáticos de Almafuerte corearon de punta a punta las canciones de A fondo blanco, bailaron pogo feroz y vociferaron su grito de guerra: “i Iorio es lo más grande del heavy nacional!”. Desde el escenario y con evidente disgusto, el cantante respondió: “Yo no hago esto para que me griten que soy el más grande. Lo hago para no morirme”.- ¿Qué sensación te genera que tu público te endiose de esa forma?-No me agrada demasiado. Me incomoda.- Pero a la vez debe darte fuerza...-No, no me pone pilas.- ¿Y qué es lo que te pone pilas en el momento de salir a tocar? ¿Que el lugar esté lleno?-Claro, que esté todo bien... Pero sí, tenés razón, cuando se escuchan los gritos, está bueno. Me gusta ir a Tucumán y que canten eso. Pero a la gente de mi barrio me gusta decirle que no es mi interés aparecer como lo más grande. Me incomoda porque no sé cómo mostrarme o salir... No quiero tener miedo de tropezarme y que digan: “Mirá, el más grande del heavy nacional es un torpe pelotudo que se cayó enredado con un cable”.-Pero los gritos como "Iorio es Dios" exageran, ¿no?-Habrán sido cuatro choborras, a los que alguna vez les di guita para comprarse un cerveza...- Y así como te grita esas cosas, tu público también tiene cantitos contra otros grupos...-Y sí, es como River y Boca.-¿Es tan así?-No, para nada. Me refiero a la sana disputa de sentirse presente en un lugar, representando a una banda que no está pagada por el Estado ni por una institución. La sentís como tuya. Son un montón como vos y sentís que es parte tuya, entonces se van todos a la concha de su madre. Es un sano sentimiento que tienen todos los seres humanos.
-Muchos cantitos son contra A.N.I.M.A.L. ¿Creés que los fans de A.N.I.M.A.L. no sienten lo mismo?- No sé, nunca me detuve a pensar en eso; estaría quitándole poder a lo que tengo que hacer, que es esa búsqueda incansable de placer.
- En otro momento sí te detuviste a hablar de ese grupo...- Sí, pero no me detengo más.- ¿Etapa superada?- Sí, ya está. No tengo por qué andar hablando de nadie.Iorio decidió ponerle punto final a una larga e insensata pelotera verbal que durante años mantuvo con A.N.I.M.A.L., el único grupo que, en la actualidad, es capaz de pelear con Almafuerte el podio de la banda heavy más popular de la Argentina.Iorio ha crecido.A lo largo de casi veinte años cultivó un estilo reñido con las formalidades y los buenos modales. Era el artista huraño, alejado de la masividad y renegado de la industria. Hoy, en cambio, no sólo se considera amigo del folklorista José Larralde: se sabe amigo de Flavio Cianciarullo (bajista de los Fabulosos Cadillacs), de León Gieco, de Los Auténticos Decadentes y hasta del Bahiano, vocalista de los Pericos, otrora impensable compañero de correrías del severo bajista de Almafuerte. “Nunca lo había tratado, pero me lo crucé hace poco, nos pusimos a charlar y me pareció una persona excelente.” El hall de la SADAIC le ha de parado encuentros insospechados. Con los Babasónicos, por ejemplo. O con Enrique Cadícamo, de quien aprendió a dosificar mejor sus gustos.Con Flavio lo une una amistad muy especial. El cadillac se acercó a Iorio seducido por ese personaje urbano de pluma ruda y talentosa, con la firme idea de concretar algún proyecto artístico conjunto. El autor de “Matador” produjo el segundo disco de Almafuerte, participó en varios shows del trío y, al margen de los Cadillacs y de Almafuerte, se convirtió en partenaire de Iorio en Peso argento. En ese álbum, editado en 1997, Iorio y Flavio fusionaron sus raíces rockeras con un folklore despojado de sutilezas. Por una cuestión contractual (Iorio graba para Universal; los Cadillacs, para BMG; resultado: nadie se ocupó de difundir Peso argento) el disco pasó casi inadvertido.
-¿Qué sensación te dejó aquel álbum?- Quedé muy contento porque a todos lados del país donde fui, lo reconocieron como una buena cosa. Tal vez en algún momento las empresas que nos manejan, tanto a Flavio como a mí, se pongan de acuerdo para poder hacer algo con el segundo trabajo... que ya está hecho. La mayor parte la grabamos en el estudio casero que tiene Flavio. Es un disco más tanguero que el primero, más violentazo. Lo pesado está más fusionado con la música ciudadana.Living de la familia Iorio. En el fondo hay: un escritorio; dos bibliotecas casi sin libros y muy pocos CDs; un Disco de Oro por Acido argentino, de Hermética, colgado en la pared; un gorrito de Bananas en pijamas; un órgano Casiotone (“la mayor toca un poco, pero cuando estoy yo se cohibe”); un sillón destartalado. En la tele suena Vengaboys. En un castigado minicomponente, Ricardo Iorio pone el compact en el que tiene grabados los temas de Peso argento II. Con los primeros acordes de cada canción, el dueño de casa se posesiona y canta. No susurra; canta en serio. Avecer recita la letra como para que prestemos más atención a las palabras. Más atención, imposible: el tipo está ahí, sentado a cuarenta centímetros de nosotros, bebiendo del pico de una botella de J&B, y cantando. Pone la piel de gallina. Los temas son realmente buenos, y exudan calor ciudadano. Hay tres que resultan conocidos: “Tangolpeando”; la base de "Motivo ciudadano" y la música sin letra de “La llaga Ocurre que, impaciente, Iorio no pudo esperar y los incluyó en A fondo blanco, el más reciente disco de Almafuerte, editado a fines de 1999.- En “La llaga”, la diferencia está en la letra, que es de Nacho Whisky, un reconocido autor que además es un gran amigo. Ahora le hace temas a Luciano Pereyra. Lo conocí en un bar, charlando. Siempre fue un gran escritor y un gran reflexionador de las cosas que se ven a diario. Es de esas personas que tienen la cualidad de echar una mirada a los ojos y darse cuenta de la personalidad de cada uno.
WALTER MARTINEZ Y CLAUDIO MARCIELLO (Batería y guitarra de Almafuerte) beben cerveza y hacen como que juegan una mano de truco, y Ricardo Iorio improvisa un escrito sobre una servilleta de papel.“Pasáme una birome. Que no sea Parker...”, se preocupa el cantor. Los tres músicos posan para la producción de fotos de Rolling Stone. La puesta en escena ocurre sobre la vereda del bar ubicado justo en la esquina de la casa de Iorio, un local chiquito y descascarado cuya principal fuente de ingresos probablemente sean los fans de Almafuerte, pibes que todos los días se sientan en el cordón de la calle a tomar birra y a espiar al vecino ilustre.Iorio mira adusto a cámara y garabatea servilletas que rompe de inmediato. “No guardo nada; destruyotodo”, dice. “Conservo todo en mi mente fotográfica.” Y cuenta que una vez vio cómo, en la puerta de su propia casa, uno de sus admiradores rompía la bolsa de basura en busca de algún original.Una vez hechas las fotos, cruzamos la calle. Deja mos la vetusta mesita del bar atestada de botellas decerveza vacías. En la vereda, los fans de Almafuerte ya suman ocho, y su fervor se confunde con fastidio. Ya se fumaron todo lo que Ricardo tenía; ya se tomaron todo lo que Ricardo invitó. Iorio propone seguir en su casa. Nos recibe su mujer, Ana, que nos convida con Coca-Cola y se lleva a Sofía. Van a comprar whisky J.B. “Que sea el que dice "<<15>>", advierte Ricardo. “Es caro, pero es néctar.”- ¿Siempre escribís en forma de canción?- Sí, siempre.- ¿De cuáles de tus letras te sentís orgulloso?- De “Convide rutero” [de A fondo blanco]. Es la que más me gusta.-¿Cuándo te diste cuenta de que tenías la habilidad de transmitir algo a través de tus letras?-Uno se vuelca; que después a la gente eso le pegue, es relativo... Creo que me di cuenta cuando empezaron a pasar los años y la gente empezó a escuchar mi música. Más o menos en la mitad de Hermética.
-¿Y cuál fue el primer impulso que te llevó a escribir una canción?-Querer cantar una cosa que sea mía.- ¿Antes tocabas y cantabas canciones de otros?- Intentaba, pero me resultaba muy difícil. Era mucho más fácil inventar las propias. Prefería eso antes que cantar "Rasguña las piedras". De pibe odiaba esos Días de la Primavera con “Rasguña las piedras” de fondo. Era todo lo opuesto a mi existencia.-¿ En el colegio tenías compañeras que escucharan Black Sabbath o cosas así?-No. Lo más pesado que escuchaban las pibas era César Banana Pueyrredón. Pescado Rabioso nos estaba prohibido a los pibes de 12 años.-¿ Y cómo comenzaste a escuchar música?- Sacándoles los discos a los hermanos mayores de nuestros compañeros.-¿Qué fue lo primero que escuchaste de música pesada?- De afuera, Black Sabbath. Pero primero escuché cosas nacionales como Pescado Rabioso, Vox Dei, Pappo’s Blues. De afuera no llegaba casi nada; ni siquiera existía la palabra heavy metal. Por esa época también me di cuenta de que había dos tipos de rockeros: los pesados, y los que escribían letras para conseguir chicas.-¿Nunca le escribiste una letra a una chica?-Jamás.- ¿ Y cómo hacías para conseguir chicas?- Me masturbaba. Con toda la imaginación que teníamos para escribir música, imagináte los planos que creábamos para excitarnos automáticamente.-¿No ibas a bailar?-Jamás. La primera vez que pisé un boliche fue para tocar con mi grupo.-¿Y las chicas?- No había, por eso nos pajeábamos. Cuando apareció una chica en mi vida, me casé. Y ahora me tengo que dedicar más a las chicas porque tengo tres.- ¿Tu mujer se acercó a vos por la música?- No. Por mi inteligencia (risas). Todavía no era famoso.- Pero ya escribías canciones...- Sí, pero era todo muy under. Fue en los finales de V8.- ¿Cuánto tiempo estuvieron de novios?- Dos meses. Y llevamos trece años de matrimonio. Y desde aquel día hasta ahora, garchamos como locos. Tendríamos que vivir dentro de un manicomio de cómo garchamos (risas).Estamos en el jardín. Desde la cocina se escuchan las carcajadas de Ana. Sofía está atenta a la tevé mirando la película de Manuelita.- Se ríe, la otra hija de puta... Menoss mal que no dijo “Ojalá te mueras...” (risas).- Se hace difícil relacionar la imagen agresiva que das arriba del escenario, con tu imagen familiar. ¿Te considerás un buen padre?
- Yo siempre pienso en actuar mejor de lo que mis padres actuaron conmigo. Yo ya me escondí de mis padres; de mis hijas no me escondo. Ellas saben quién soy y cómo soy. Eso hace que ellas no se escondan de mí tampoco y me puedan decir lo que sienten. La mayor, Daiana, ya tiene 12 años y la más chica, 3. Soy todo un padre de familia. ¿No ven qué hombre que soy? Pago impuestos, zapatillas, colegio, la luz, el gas, el teléfono, la patente. Yo coopero con mi sistema y aporto para que el sistema me beneficie en lo social.- Sos un tipo duro. ¿Tenés muchos amigos?- Los amigos en lo cotidiano son los músicos, Walter y Marcelo; más mi manager, Marcelo Caputo; mi asistente Marcelo Tommy [Moya], y los plomos. Esas son las personas que veo todos los días de mi vida. Después, hay un montón de gente que viene de otros conjuntos, como Larry Zabala, de Nepal; los chicos de Sauron, los de Víctima de Víctimas...Siempre hay gente joven que está alrededor de uno escuchando las sandeces que uno dice.-¿Son muchas las sandeces?- iNaaa! Digo cosas muy cárnicas, me gusta hacer reír a los demás. ¡Soy como el hermano mogólico de [el humorista Jorge] Corona! Ojo, no me lo pongás de título.- Cuando estás sobre el escenario no paarece que fueras un tipo con buen humor.- Y sí. ¡Si no, sería en serio el hermaano mogólico! (Risas.) Es que cuando estoy expresando lo que canto, pienso mucho en las letras, por eso cierro los ojos. Encima, la música es muy extrema y no da para otra cosa.- ¿Escuchás bandas nuevas?-No, porque me dedico a prestarle más atención a lo mío.- ¿Practicás con el bajo, tratás de evolucionar?- No. Todos los días ensayo y, a la noche, después de ensayar cuatro horas, agarro la guitarra criolla e invento canciones. Esa es mi modalidad para escribir canciones, desde la primera de V8 hasta la última de Almafuerte.- ¿Nunca improvisás? ¿Hacen zapadas en los ensayos?- Puedo improvisar cantando; tocando, no. Invento canciones, invento melodías. Si hay una banda tocando un ritmo, puedo subir y cantar una improvisación. Soy buen improvisador. Payando soy una luz. Soy como el hijo mogólico de ése que canta en los festivales de doma. Viste que se hacen las nueve de la mañana y el tipo sigue, con un pedo de la concha de su madre... (risas). Bueno, ése.- ¿Siempre quisiste cantar?-Sí. Mi voz es muy particular, pero ahora que soy más grande y tengo más caja, es más difícil pegarme.-¿....?- Es más difícil intimidarme, así que puede ser por eso que hayan aceptado que cante. Porque la mía es una voz particular. No es una cosa que se diga: “iQué bruto, qué voz!”, ¿no?
DURANTE MUCHOS AÑOS, RICARDO IORIO MILITO EN contra de las compañías discográficas multinacionales. Los tres discos de V8, los seis de Hermética y los tres primeros de Almafuerte fueron editados por pequeños sellos independientes argentinos. En 1998, sin embargo, Iorio dio un rotundo giro de timón. Firmócontrato con Polygram/Universal y fue así como Alrnafuerte editó Almafuerte, su cuarto álbum. Naturalmente, le llovieron críticas. Hoy dice:
- Es todo lo mismo. Estar en una multinacional es bueno porque le da trabajo a la gente de acá; son las empresas que más empleos dan. Hay muchos que se dicen independientes pero nada más que para sacarle el trabajo a un montón de personas...-¿Pero no te sentiste un poco prisionero de tus palabras?- Para nada, loco. En la época de Hermética, Polygram me vino a buscar varias veces y les dije que no, porque no me convenía.- Por aquella época decías que no te interesaban las multinacionales porque preferías una compañía donde pudieras patearle la puerta al dueño y discutir cara a cara...- Sí. Después me di cuenta de que habíaa que hacerle caso a la gente más grande, que tiene mayor sabiduría. Escuché consejos, como los de León Gieco. Por eso los griegos y los grandes imperios siempre tuvieron un Concejo de gente mayor. Nosotros no tendríamos que votar al político más joven sino al más inteligente, para preguntarle qué cosas hay que hacer en el desempeño de la Nación.
- Entre las supuestas ventajas que tiene firmar con una multinacional está la posibilidad de que los discos se editen en el exterior, hacer giras por otros países. ¿Por qué eso todavía no pasó con Almafuerte?-Porque parece que algo o alguien no quiere que sea así. Yo ya hice las canciones, no les puedo enseñar a venderlas. Los discos no se editan afuera.
-¿Te gustaría que sucediera?- Sí, pero no es mi trabajo.
-¿Almafuerte nunca organizó giras por el exterior por su propia iniciativa?- Yo ya soy un artista grande en mi país, en donde el peso vale mucho más que en esos países. No nece sito ir a esos lugares para que en mi país me quieran. Si voy a esos lugares es para representar a mi país, entonces me merezco que, antes de ir, mis discos estén editados y quieran que vaya. No voy a regalarme como si fuera unartista que recién está empezando.
- ¿Te molesta que ocurran esas cosas?- No, porque me va bien acá. Ahora apareció la posibilidad de editar en España un compilado con los cuatro discos de Almafuerte. Pero no creo que España sea el mejor mercado para mi música...
- ¿Por qué?- Porque no es un rock divertido. En España se vive muy bien como para que la gente tenga que escaparse de la realidad escuchando a unos locos. Si voy a España es para visitar a mi hermano, que vive en Barcelona. Nunca fui. El me llama siempre, me dice que vaya para allá. Es comerciante. Vende cerveza y gas.
- ¿Cómo te cae la idea de tocar ante un público distinto, que probablemente no te grite que sos lo más grande?- Mejor, me encanta. Cuando vamos a San Pablo [Brasil] tocamos en lugares donde nadie nos conoce.Estuvimos en abril y marzo del año pasado. Al principio estaban todos callados, pero terminaron comprando nuestros discos.
- Algunos brasileños te deben recordar de V8. A principios de los 80 fue una banda influyente para ellos.-Pocos; en aquella época yo tenía el pelo largo. Encima, allá van miles de argentinos diciendo que estuvieron en V8, o sea que si Iorio dice que estuvo en V8, les da lo mismo. A los brasileños les importa un carajo la música de la Argentina. Sólo los ricos escuchan heavy metal, y les gusta imitar a los grupos de afuera.
- ¿Y está mal ser rico y escuchar heavy metal?-No, pero un pibe heavy metal de la Argentina no puede invitar a su casa de William Morris al que toca heavy metal en el Brasil porque, cuando se vuelva, el brasileño va a decir: “Los argentinos son unos indios: "no tienen baño”. Allá no hay público de heavy metal. Hay un puñado. Y las bandas, son mejores las de acá. Hay más pasión acá que allá.- ¿Sepultura fue una excepción?- Son un desastre, no me gustan. Tocan afuera y no entiendo lo que dicen. No me gustan.- A Black Sabbath tampoco le entendés lo que dicen.- Sí que entiendo. Entiendo lo que dice Black Sabbath, lo que dice Jethro Tull, lo que dicen Focus, Yes, Led Zeppelin, Grand Funk, Pantera. A Sepultura no le entiendo. La música celta de Incredible String Band me interesa porque son celtas. Me interesa Jethro Tull porque es inglés. Me interesa Metallica porque es los Estados Unidos; me interesa Almafuerte porque es la Argentina. En Sepultura no advierto al Brasil. En otros sí, como Dorsal Atlantica.- ¿En el disco “Roots” tampoco?- ¡Menos, loco, menos! ¡Eso es cualquier cosa!CAMINAMOS POR LAS CALLES DE DEVOTO HACIA LA Avenida Beiró. Vamos en busca de un bar dicroico donde Iorio descubrió que sirven el mejor licuado de duranzo y naranja. Con una medida doble de vodka, es realmente exquisito. Iorio se toma cuatro. Es amigo de los mozos, y también del mecánico que le está arreglando la moto, un hombre de mameluco mugriento que le promete que el bólido no volverá a detenerse en medio del Acceso D este.Quienes han tenido el dudoso gusto de sufrir a Ricardo Iorio como chofer, lo saben: manejando, el tipo es un karnikaze. Tiene moto, auto, camioneta, y le encanta viajar rápido. Su cuerpo tiene más de una cicatriz, pero él no levanta el pie del acelarador. Iorio se excede. Con la velocidad, con las palabras, con todo. “No todos los organismos reaccionan de la misma manera”, explica. “Yo fumo, tomo alcohol... Por ahora no me cuido en nada. De lo único que me cuido es de la droga.”En su voz áspera, las frases suenan definitivas. Todavía no cumplió los 40 y sigue siendo un potro difícil de domar, que se desboca con tanta facilidad que asusta. El lo admite.- A veces digo cosas que no tendría quee decir. ¿Quién soy yo para andar hablando de otro?Quizás a causa de algún exabrupto, por alguna expresión publicada fuera de contexto. Tal vez por su patriotismo sin límites, por las banderas argentinas que decoraron los conciertos de Hermética y hoy decoran los escenarios de Almafuerte. Quizá por su desprecio por el Che Guevara y su admiración por Perón. Lo cierto es que desde hace ocho años, Iorio está obligado a aclarar que lo suyo no es nazismo sino nacionalismo. Sus canciones, en verdad, no dan pistas al respecto. Protestan, se quejan, pero no discriminan. Pero Iorio también habla.- ¿Viste esa propaganda en la que a Hittler le cortan en pelo? Se deja la cresta, como yo. Lo vimos con mi mujer e inmediatamente dijimos: “Esto nos lo están haciendo a nosotros a propósito”. Pero bueno, hay que utilizar la historia. Uno se convierte en sapiente cuando pudo estudiar. A mí siempre me interesó la historia. En matemática era un desastre, pero en historia me gustaba estudiar. Estudiando la historia uno puede tener mucho más claro los pasos a seguir en el futuro de su existencia. Cuando se corre el rumor entre las masas de que no hay trabajo y que hay desocupación y miseria, siempre buscan un chivo expiatorio. Yo tengo temas definidamente antiinstitucionales cristianos. Y otros que son directamente antiinstitucionales, más que en contra de algo, o que buscar un chivo expiatorio porque es judío o lo que fuera. No es mi onda. Yo no soy judío; soy un argentino, un perro cristiano. Eso es lo único que sé. A mí, [Alejandro] Lerner no me gusta, pero no me gusta su canción y su onda. Si fuese un judío todo sucio que toca heavy metal, ¿qué iba a decir yo? ¿“Eh, judío sucio heavy metal”? No. A mí me gustaría que esto quedara impreso de esta manera: lo opuesto de Almafuerte es Lerner. Nada más. Porque [el percusionista cadillac Toto] Rotblat es judío. Yo tengo amigos que no... Hay una tendencia a tirarse contra el pesado. En vez de ir a decirles a los milicos o a los policías: “iEh, nazis hijos de puta!”, se lo tiran a un pobre gil que está tocando, esforzándose para tocar. ¿Me entiende, amigo? Hay una tendencia a eso. Yo no tengo canciones que digan nada de eso. Y tampoco dicen: “Me fumé un faso y me fui...”. Ni siquiera lo sugieren. No dicen: “Tomando frula...”. No. Tratan de apuntar a cosas que orienten a la adolescencia. Por eso es que hay tanta pasión, gente que viene desde tan lejos hasta esta puerta para verme salir.
- Pero siempre terminás aclarando que no dijiste lo que en realidad no quisiste decir.-Yo creo que debe haber pocas personas que no sean judías que sepan tanto de judaísmo como yo. Y si hay algo que yo valorizo de mi Nación es el libre culto. El libre culto hace bien al orden social. Lo que pasa es que nos falta tiempo de desarrollo. Somos una sociedad que se independizó de España hace apenas 200 años. Pero para nada estoy en contra de nadie. Estoy a favor de todos. Que prefiero a los pecadores antes que a los santos, sí. Pero es bueno que haya diversidad religiosa. Eso sí: si vos no sos judío, no me vengas a cantar el “Hava naguila” en la fiesta judía. Y si vos sos judío no me vengas a cantar el Himno, la concha de tu madre. ¿Me entendés? Cada lechón en su teta es el modo de mamar. Lo que no me gusta es que a mi país traigan guerras intestinas de otros lares. Y eso se evita siendo argentino. Ojalá los políticos se dieran cuenta.
IORIO PONE UN CASETE VIEJO Y SUENA “EL BRUJO Y el tiempo”, de Pappo’s Blues, una de las canciones que Almafuerte grabó en el autohomenaje con el que Pappo planea celebrar sus treinta años como solista. La tele sigue encendida en el living. Nadie le presta atención.- ¿Mirás mucho televisión?- Sí, mucho. Me sé la programación completa del cable. Más cuando no tengo “caballo” para irme. Empiezo con Los tres chiflados, sigo con El chavo, Los Simpsons, The Nanny... Direct TV es una mierda: cuando llueve, se corta... Y si no, agarro la Bronco y me voy.-¿Adónde?- Me encanta agarrar los mapas, romperlos en pedacitos e irme.- ¿Qué escuchás cuando te vas de viaje?-Todo Deep Purple, Black Sabbath, Enigma...- ¿Enigma?- Sí. Me gusta porque dibuja colores de paisajes que, sin quererlo ni pensarlo, son guardados por todo aquel que ande en solitario por los llanos de la Argentina. Y me gusta muchcr andar por Carhué, Guaminí, Sierra de la Ventana. Esa es la zona de la provincia de Buenos Aires que más me gusta. Me gasto la guita en viajes, esos que yo llamo expediciones. Hace poco nos fuimos con un amigo en la Traffic a Alejo Ledesma, donde tengo un tío que se llama Ricardo. Queda como a 450 kilómetros. Cuando íbamos para allá, paramos en una estación de servicio y un viejo nos dijo: “¡Eh, porteño: ésa no vuelve, eh!”. Yo le dije: “¿Y bueno, para qué carajo están los cornudos de los mecánicos que las arreglan?”. Nos fuimos. Llegamos, compré todo el supermercado del pueblo y se lo regalé a mi tío. Estaban haciendo un asado, agarré unos pedazos de asado, me lo pasé por la cabeza, y nos fuimos. Desde una estación de servicio llamamos por teléfono a lo de mi tío y le dijimos: “Hola, acá policía de la provincia de Santa Fe. Hoy a las tres de la tarde falleció un tal Iorio, Ricardo, y el hombre que viajaba con él”. Y se creyeron que los que habían estado con ellos habían sido espíritus. Porque la policía les decía que a las tres de la tarde habían muerto, y ellos habían estado con nosotros hasta las nueve de la noche. Y la policía los había llamado a la once.
-¿Qué pasó?
- No sé, se habrán comido el viaje. Pero se nos fundió el motor justo en la puerta del negro éste al que le dije lo de los cornudos... Continuará.




